pongámonos serios. después del entrañable post de ayer (por intestinal, digo, de pura entraña), hoy somos cómplices de un momento mágico, fascinante, cuando st. vincent, o lo que es lo mismo, annie clark (no confundir con la excelsa y veterana anne clark del poem without words) le explica a otro portento nato, andrew bird, cómo tiene que seguirla con el violín en una escala ascendente que acontecerá a los 5 minutos y medio de canción. el talento descomunal de annie, su maravillosísima voz, el virtuosismo indiscutible de andrew, que es la primera vez en su vida que escucha la canción y la acompaña “al vuelo” magistralmente con su trino violinístico… en fin, una joya de 8 minutos que merece la pena disfrutarse en sosiego, alcanzando ese estado de shock stendhaliano que sufre una de las privilegiadas espectadoras de este momentazo musical. un lujo, arte esencializado, la Belleza, sin más. nótese el empleo mayuscular.